El Tribunal de Justicia de la Unión Europea entra a valorar la prohibición expresa de una empresa a llevar el velo islámico en el puesto de trabajo a una trabajadora de confesión musulmana.

Una reciente Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) de fecha 14 de marzo de 2017 (Asunto C-157/15), ha estimado que las empresas prohíban el uso del velo islámico en horario laboral y además puedan limitar la exhibición de símbolos religiosos o políticos en sus códigos de funcionamiento interno, aunque bien es cierto que deja en manos de los jueces de cada país interpretar cuándo es discriminatoria la prohibición.

El Tribunal de Luxemburgo ha fallado del siguiente modo:

1.- Cuando se prohíbe a una una trabajadora de confesión musulmana llevar velo islámico en el trabajo, no existe una discriminación directa por motivos de religión en el sentido del artículo 2, apartado 2, letra a), de la Directiva 2000/78/CE si dicha prohibición se basa en una norma general de empresa dirigida a prohibir el uso de símbolos visibles políticos, filosóficos y religiosos en el trabajo y no se basa en estereotipos o prejuicios contra una o varias religiones concretas ni contra las creencias religiosas en general.

2.- Tal discriminación puede estar justificada para imponer una política de neutralidad religiosa y de creencias obligatoria para los trabajadores de la empresa, siempre que se respete el principio de proporcionalidad.

A este respecto, debe tenerse en cuenta, en particular:

–      el tamaño y la vistosidad del símbolo religioso,

–      el tipo de actividad de la trabajadora,

–      el contexto en que desarrolle dicha actividad y

–      la identidad nacional del Estado miembro de que se trate.

El fallo europeo abre la puerta, por tanto, a que impedir el uso de la prenda, así como el de cualquier otro símbolo religioso, sea legal en determinadas ocasiones e ilegal en otras, como por ejemplo en los casos en que se trate de la exigencia de un cliente y no de una norma interna de la empresa. Lo que sí deja claro la Corte de Luxemburgo es que “no constituye  una discriminación directa” si las normas internas de la empresa son claras y para todos los empleados.

La sentencia llega tras la denuncia de una trabajadora del departamento de recepción de una empresa que perdió su empleo por usar velo durante su jornada laboral en Bélgica. El Tribunal señala que la existencia de un reglamento interno de la empresa que impedía a los trabajadores la exhibición de cualquier símbolo hace que no exista discriminación en el despido de la trabajadora: “trata por igual a todos los trabajadores de la empresa, ya que les impone en particular, de forma general e indiferenciada, una neutralidad indumentaria“, afirma el fallo.

La existencia de esa norma interna es clave para que los jueces consideren que la compañía no la discriminó, pero el TJUE insta al tribunal belga que realizó la consulta a verificar que la insistencia de la empresa en presentar una imagen de neutralidad no responde exclusivamente a un intento de evitar que la trabajadora utilizara el velo. “Corresponderá al juez nacional comprobar si la empresa había establecido, con anterioridad al despido de la trabajadora, un régimen general e indiferenciado en la materia“, señala el dictamen.

La máxima instancia judicial de la Unión Europea solo considera que el reglamento de una empresa es discriminatorio si ocasiona “una desventaja particular a aquellas personas que profesan una religión o tienen unas convicciones determinadas“. E incluso en ese caso matiza que “esa discriminación indirecta puede justificarse objetivamente con una finalidad legítima, como el seguimiento por parte del empresario de un régimen de neutralidad política, filosófica y religiosa en las relaciones con sus clientes“.

El caso de la trabajadora de origen musulmán se remonta a abril de 2006, cuando por primera vez manifiesta su intención de portar velo en el trabajo. La dirección de la empresa en la que estaba empleada desde hace tres años, le informa de que no se permitiría el uso del pañuelo islámico dado que quiere transmitir una imagen de neutralidad política y religiosa ante los clientes. Pese a la advertencia, la trabajadora insiste y avisa a la empresa de que a su vuelta en mayo de una baja médica de un mes utilizará la prenda. Según el relato que recoge el TJUE, dos semanas después la compañía modificó el reglamento interno para incluir la prohibición a sus trabajadores de llevar signos visibles de sus convicciones políticas, filosóficas o religiosas. Sin embargo, la promulgación de la norma no hizo que la trabajadora cambiara su indumentaria, por lo que fue despedida a mediados de junio.
La trabajadora reaccionó presentando una demanda de indemnización contra la empresa ante la justicia belga. Su denuncia fue rechazada en las dos primeras instancias. Pero el tribunal de casación belga que revisó el caso decidió remitirlo a la Corte de Luxemburgo para fijar una posición. Durante el juicio, la compañía alegó que impedir a la trabajadora usar la prenda durante su horario laboral no tenía nada que ver con su condición de musulmana, dado que sus normas internas prohíben, en general, que se exhiba cualquier símbolo político, filosófico o religioso en el puesto de trabajo.
No ha sido el único pronunciamiento judicial emitido sobre la cuestión en las últimas semanas. En el mes de febrero de este año, el Juzgado de lo Social nº1 de Palma de Mallorca, ha estimado la demanda presentada por una trabajadora de origen musulmán que denunció a la empresa por impedirle llevar el velo islámico –en la modalidad conocida como hiyab– en su puesto de trabajo, un empleo de atención al público en los mostradores de facturación del aeropuerto de la capital balear.
La jueza del Juzgado de lo Social 1 de Palma consideró que la prohibición, ejercida bajo el argumento de cuidar la neutralidad y el laicismo en la estética de la compañía, vulnera el derecho de esta ciudadana a la libertad religiosa. Un precepto protegido en el artículo 16 de la Constitución, que, según recoge la sentencia, «garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley».
Esta sentencia se considera pionera en nuestro país pero que ya acumula precedentes y protagoniza un creciente debate en el ámbito europeo, puesto que condena a la empresa empleadora, encargada de los servicios de handling del aeropuerto de Son Sant Joan, a que le permita a la trabajadora musulmana llevar el hiyab mientras ocupa su puesto de trabajo y atiende al público.

Dicha sentencia subraya que «no puede negarse que la utilización del hiyab forma parte de la dimensión externa de la libertad religiosa de la trabajadora». Algo que, según agrega, ha sido certificado por la Federación Española de Entidades Religiosas.

La resolución judicial mantiene que «la libertad del individuo de manifestar su religión o sus convicciones no puede ser objeto de más restricciones que las que, previstas por la ley, constituyan medidas necesarias para la seguridad pública, la protección del orden, de la salud o de la moral pública, o la protección de los derechos o las libertades de los demás». Considera que llevar el velo era una manifestación de su creencia religiosa, mientras que la empresa se lo prohibía por «una exigencia meramente estética» y que no ha acreditado ningún daño o perjuicio en la imagen de la empresa.

Resumiendo, la justicia europea establece la prohibición del uso del velo islámico en horario laboral al no existir una discriminación directa ni una vulneración de los derechos fundamentales de la persona debido fundamentalmente a la existencia de normas internas de la empresa que son claras, precisas y para todos los empleados. Ahora bien, el fallo de Luxemburgo deja en manos de los jueces de cada país la interpretación de esta prohibición. Y en España ya se han pronunciado en primera instancia, interpretando que esta prohibición vulnera el derecho a la libertad religiosa. Estaremos atentos al pronunciamiento que realizará en las próximas semanas el Tribunal Superior de Justicia y el Tribunal Supremo.

Puedes acceder al contenido literal de la Sentencia del TJUE pinchando aquí
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