La obligatoriedad del registro de jornada y el control de presencia de los trabajadores

El pasado día 20 de octubre, la Comisión Jurídico Laboral de Aedipe Galicia, celebró un nuevo Afterwork en el Círculo de Empresarios de Galicia, siendo el tema central de la jornada: “La obligatoriedad del registro de jornada y el control de presencia de los trabajadores”.

Las ponencias corrieron a cargo de Fabián Valero, Abogado laboralista y Socio Director del despacho Zeres Abogados y de Manuel Espiñeira, Ingeniero Informático y Gerente Senior de la empresa tecnológica Tecnocom. Fabián trató el tema de las obligaciones de las empresas para realizar un control efectivo y permanente de la jornada laboral, así como las consecuencias de incumplir estas obligaciones; mientras que Manuel profundizó en la aplicación práctica de la implantación de un sistema de control de horas sobre los trabajadores, así como los beneficios de incorporar un sistema de sofware en las empresas para su registro.

De entre los elementos configuradores del Derecho del Trabajo, las reglas sobre la limitación de la jornada laboral se alzan como una de las más transcendentes para evitar el abuso a que puede conducir el libre juego de la autonomía individual en la fijación de las condiciones de trabajo.

El trabajo prestado durante un tiempo y el tiempo que dura la prestación de ese trabajo son elementos indisociables de la obligación del trabajador en el contrato de trabajo y la contraprestación empresarial “el salario” ha de ser siempre cuantitativamente proporcional a aquella.

Por estas y otras razones que veremos a continuación, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social estima procedente intensificar el control del cumplimiento de la normativa sobre tiempo de trabajo en las empresas, en particular respecto a las reglas sobre jornada máxima y horas extraordinarias, así como su correcta compensación y cotización, incidiendo para ello en el control de jornada, descansos y horarios de entrada y salida de los trabajadores.

Estas acciones de la Inspección de Trabajo responden a dos sentencias de la Audiencia Nacional (de 4 de diciembre de 2015 Bankia y de 19 de febrero de 2016 Abanca), que han condenado a estas dos entidades bancarias por la ausencia de sistemas de control horario sobre sus trabajadores.

Según la Audiencia Nacional, la finalidad del control diario de la jornada de trabajo es “que el trabajador conozca cuál ha sido la jornada de trabajo que ha realizado en un día determinado, para en su caso poder demostrar, si fuere necesario, que ha realizado horas extraordinarias, con lo que ello supondrá probablemente de incremento de retribución”.

La Sala de lo Social de la A.N. obliga a las empresas a establecer un sistema de registro de la jornada diaria efectiva que realiza la totalidad de la plantilla, que permita comprobar el adecuado cumplimiento de los horarios pactados, tanto en el convenio colectivo de aplicación como en los pactos de empresa que sean de aplicación, así como que proceda a dar traslado a la representación legal de los trabajadores de la información sobre las horas extraordinarias realizadas, con cómputo mensual, de acuerdo con lo previsto en el artículo 35.5 del Estatuto de los Trabajadores.

El Estatuto de los Trabajadores, en su artículo 34, regula la jornada de trabajo y aunque se reconoce libertad a las partes para fijar la jornada mediante el convenio colectivo o el contrato de trabajo, lo cierto es que nos encontramos con una serie de requisitos mínimos a la hora de establecer la jornada laboral. De esta manera, nos encontramos con los siguientes requisitos:

  • La duración máxima de la jornada ordinaria de trabajo será de 40 horas semanales de trabajo efectivo de promedio en cómputo anual.
  • El número de horas ordinarias de trabajo efectivo no podrá ser superior a 9 horas diarias.
  • Entre el final de una jornada y el comienzo de la siguiente mediarán, como mínimo, 12 horas.
  • El periodo mínimo de descanso semanal será de al menos un día y medio ininterrumpido, acumulable por períodos de hasta 14 días.
  • Siempre que la duración de la jornada diaria continuada exceda de 6 horas, deberá establecerse un periodo de descanso durante la misma de duración no inferior a 15 minutos.

Por lo que respecta a las horas extraordinarias, el artículo 35 del ET, establece que el número de horas extraordinaria no podrá ser superior a 80 horas al año, señalando respecto de su control, que a efectos del cómputo de horas extraordinarias, la jornada de cada trabajador se registrará día a día y se totalizará en el periodo fijado para el abono de las retribuciones, entregando copia del resumen al trabajador en el recibo correspondiente.

Tanto la Audiencia Nacional como la Inspección de Trabajo no han fijado un sistema concreto para realizar el control de la jornada de trabajo, por lo que se entiende que será válido cualquiera que permita registrar de modo permanente y objetivo la jornada de los empleados. Así, el empresario puede escoger el sistema que mejor se adapte a sus necesidades organizativas (control en papel, telemático mediante una app o web, fichaje por tarjeta, huella dactilar, reconocimiento facial, cámara de vigilancia u otros que estime conveniente).

Para verificar el cumplimiento de esta obligación, la Inspección de Trabajo mediante la visita o actuación inspectora recabará la información que se detalla a continuación sobre los siguientes elementos:

  • Actividad de la empresa y horario de funcionamiento de la misma.
  • Plantilla total, tipos de contratos, puestos de trabajo existentes, turnos asignados, descansos (diarios, entre jornadas y semanal), así como festivos trabajados.
  • Existencia de pactos o decisiones unilaterales de distribución irregular de la jornada y sus preavisos.
  • Realización de horas extraordinarias.
  • Existencia en el centro de trabajo de cuadrantes de trabajo comprensivos de la planificación realizada por la empresa para un periodo determinado.
  • Registro de jornada, teniendo en cuenta los siguientes extremos: deberá ser diario e incluir el horario concreto de entrada y salida respecto de cada trabajador y deberá existir la posibilidad de realizar entrevistas con los trabajadores y, en su caso, con sus representantes legales.

Por último, comentar que la comprobación de la existencia del registro debe poder realizarse en el centro de trabajo, con el fin de evitar la posibilidad de la creación posterior, la manipulación o la alteración de los registros.

Las consecuencias de incumplir estas obligaciones son las siguientes:

INFRACCIÓN TIPIFICACIÓN SANCIÓN
Realización de horas extraordinarias por encima del límite legal de 80h. anuales Grave Multa de 626 a 6.250€

(por cada año de infracción)

Incumplimiento del registro diario de jornada Grave Multa de 626 a 6.250€

 

Existencia de horas extraordinarias no declaradas (además del caso anterior) Grave Multa de 626 a 6.250€

 

Abono irregular de las cantidades correspondientes a las horas extras, sin hacerlo constar en la nómina Grave Multa de 626 a 6.250€

 

Identificación de horas extras no declaradas a la Seguridad Social (además del caso anterior) Levantamiento de acta de liquidación, obligando a su abono con un recargo del 20%
No comunicar a los representantes de los trabajadores de las horas extras realizadas Grave Multa de 626 a 6.250€

 

 

 

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