Uber Economy. Un nuevo reto para la legislación laboral.

Este mes de agosto traigo al blog la colaboración del abogado laboralista Fabián Valero Moldes, Socio Director de Zeres Abogados, del cual podréis ver su perfil profesional al finalizar esta publicación. Fabián a través de este artículo detalla los retos a los que se enfrenta la concepción tradicional del trabajo ante los nuevos modelos de empresa como por ejemplo Uber, Blablacar o Airbnb. Es un lujo contar con tu colaboración Fabián. ¡¡Muchas gracias señor letrado!!

 

LA UBER ECONOMY. UN NUEVO RETO PARA EL TRABAJO.

 

En los últimos años nos hemos acostumbrado a emplear múltiples plataformas y aplicaciones de lo que comúnmente se denomina “economía colaborativa”, dentro de la cual se suelen incluir empresas como BlablaCar, Uber, AirBnb, Lyft o SharingAcademy, entre muchas otras.

 

Antes de analizar las repercusiones que para el mundo laboral tiene la aparición de estas plataformas, debemos diferenciar las empresas “Consumer to Consumer” (C2C) de las empresas “Business to Consumer” (B2C)

 

Así, la economía “Consumer to Consumer” está formada por aplicaciones/plataformas online que crea puntos de encuentro entre particulares que demandan y ofertan bienes y servicios infrautilizados, los cuales pueden ser compartidos y prestados, como por ejemplo vehículos (BlaBlaCar), herramientas (Neighbourgoods) o viviendas y alojamientos (Airbnb).

 

Por el contrario, la economía “Consumer to Business” se caracteriza por auténticas empresas que, sobre una base que conecta oferta y demanda, ofrece servicios profesionales específicos, prestados a través de partners (normalmente bajo la figura de trabajadores autónomos), y en los cuales la empresa no solo tiene el control sobre la plataforma tecnológica, sino que se reserva la toma de decisiones económicas, comerciales y técnicas trascedentes. Ejemplos típicos de este tipo de empresas serían Uber o Cabify en materia de transporte, o Globo en servicios de mensajería.

 

Estos modelos de negocio se basan en la descarga gratuita de una aplicación en el Smartphone, la cual permite acceder a una plataforma que pone en contacto a los consumidores con los prestadores del servicio, el cual se abona de forma directa en la plataforma. A nivel laboral, se caracterizan por evitar prestar el servicio mediante trabajadores contratados por cuenta ajena, acudiendo en consecuencia a colaboradores autónomos que asumen la prestación del servicio.

 

Llegados a este punto, y desde una óptica laboral, la pregunta que todos nos hacemos es si este tipo de empresas de servicios están cometiendo algún tipo de fraude en la contratación. Un análisis detallado del mecanismo de prestación del servicio de una empresa como Uber me hace llegar a la conclusión de que así es.

 

Un primer punto de interés se encuentra en la ausencia de una auténtica organización empresarial por parte del colaborador autónomo, lo cual se identifica en los siguientes aspectos:

 

  • La empresa tecnológica puede “desactivar” (expulsar de la aplicación) a los colaboradores que no acepten un determinado número de viajes o lleve tiempo sin prestar servicios.
  • Incentivos para los colaboradores que tengan una conexión semanal mínima.
  • Envío de mensajes al colaborador para que se conecte desde la plataforma
  • Determinación por la plataforma de las zonas geográficas en las que el colaborador deberá estar operativo.
  • Imposibilidad de aceptar ofertas de clientes fuera de la propia aplicación o en ciudad distinta.

 

Un segundo elemento se caracteriza por la existencia de un control empresarial sobre el colaborador autónomo, aun cuando este disfrute de un amplio margen para fijar su jornada de actividad y conexión. Así nos encontramos con las siguientes circunstancias:

 

  • El poder disciplinario se delega mediante la valoración del conductor efectuada por los clientes. Una mala puntuación acumulada conlleva la “desactivación”
  • Los colaboradores deben superar un proceso de selección efectuado por la propia empresa y cumplir los requisitos habilitantes que se le exigen.
  • Prohibición de que el servicio pueda efectuarse por terceras personas.
  • Instrucciones por escrito sobre vestuario, comportamiento, limpieza del vehículo, música, etc.

 

Desde el punto de vista económico, los frutos del servicio recaen sobre la empresa propietaria de la plataforma, y no sobre el colaborador autónomo. Esto se observa en los siguientes aspectos:

 

  • El precio lo fija la empresa exclusivamente.
  • Los colaboradores tienen terminantemente prohibido aceptar propinas.
  • La empresa propietaria de la plataforma puede modificar libremente las condiciones del servicio (incluido el precio)
  • El cliente paga el servicio directamente a través de la aplicación. El colaborador recibirá de la plataforma un porcentaje por el servicio efectuado.
  • Estas empresas suelen fijar incentivos para los colaboradores por disponibilidad horaria y zonas de conexión.

 

Por último, el medio fundamental de producción no son los elementos patrimoniales que pueda aportar el colaborador, incluso aunque sea un vehículo, sino la plataforma informática:

 

  • El medio de producción principal no es la plataforma virtual y la aplicación móvil. La empresa asume íntegramente los gastos de mantenimiento y mejora de la plataforma.
  • Por ejemplo, en el caso de Uber, esta plataforma entrega a todos sus colaboradores un dispositivo para poder gestionar los servicios.
  • Estas empresas disponen de estructura productiva propia y de trabajadores al margen de los colaboradores.

 

En resumen, atendiendo a todas estas circunstancias no se puede sostener que los colaboradores externos de estas empresas de servicios sean realmente autónomos, sino que más bien nos encontramos ante trabajadores por cuenta ajena encubiertos, al concurrir en la forma en que se organiza el trabajo la ajenidad y dependencia propia de toda relación puramente laboral.

 

Fabián Valero

 

Fabián Valero Moldes, nació en Vigo. Se licenció en Derecho por la Universidad de Santiago de Compostela.  Es abogado laboralista en ejercicio desde el año 2006. Actualmente ostenta el cargo de Director General de Zeres Abogados, un despacho especializado en Derecho del Trabajo y Seguridad Social para empresas y particulares, así como en Derecho Contencioso-Administrativo aplicado al personal al servicio de las Administraciones Públicas, con amplia experiencia procesal en ambos campos.

Fabián además colabora con la Facultad de Ciencias Jurídicas y del Trabajo de la Universidad de Vigo y participa periódicamente en medios de prensa nacionales y autonómicos. Se declara un activista convencido en defensa de los derechos fundamentales de las personas, ya sean físicas o jurídicas, ante la Justicia.

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2 pensamientos en “Uber Economy. Un nuevo reto para la legislación laboral.

  1. Siempre es muy satisfactorio leer tus reflexiones y aportes, tan acertados, claros y concisos.

    Coincido plenamente en que Uber no forma parte de la sharing economy. Ciertamente no creo que Marx lo calificara como una conquista de los medios de producción. Aunque he de reconocer que yo introduciría algunos matices en esa idea.

    Pero querría centrarme en otras ideas. Y es que coincido contigo en lo principal, necesitamos adaptar la legislación laboral a un nuevo entorno con características realmente diferentes.

    Pero, coincidiendo en esto, creo oportuno señalar que, refiriéndome a Uber (hacer un todo con otras plataformas me parece muy complejo ) primero será necesario que pueda existir, algo que en España no sucede. O lo hace de forma extremadamente limitada.

    Y a mi me parece muy importante señalar esto, el posicionamiento de la justicia en defensa de una de las partes (la que conforma el lobby económico corporativista de los taxistas) frente a las otras dos (conductores y clientes). Mientras esto no se rompa no sé sobre qué se va a legislar.

    En cualquier caso será bueno anticiparnos, porque Uber vendrá, lo quieran los jueces o no. Las tecnologías no se pueden desinfectar y se hace necesario definir la figura del conductor en los marcos que conocíamos (cuenta ajena o propia) o en otros nuevos.

    En este sentido tengo mis dudas sobre el carácter laboral de algunas cosas que comentas. Creo que algunas de las condiciones que exige Uber ya se establecen (y más duras) en las relaciones de franquiciado y no por eso se consideran laborales. Pero ese no es mi tema, no tengo ni idea de temas jurídicos. Eso si, que lo “disciplinario se traslade al cliente” es muy positivo y una característica fundamental de un entorno con tecnología social. Viendo como utilizan Mercadona y muchos otros el despido disciplinario (seguro que tu conoces más casos y mas infumables que yo) creo será un avance importante.

    Pero el uso del despido disciplinario es solo un ejemplo de una legislación laboral que no solo no sirve para la nueva realidad que se va imponiendo poco a poco, tampoco ha servido para la anterior.

    Y es que no deja de sorprenderme las quejas al modelo de Uber cuando durante años el sector del taxi se ha mantenido con personas subcontratadas haciendo horas infinitas en los peores turnos y dejados de la mano de dios. Un modelo que ha sido perjudicial para los trabajadores y los clientes. Y todo el mundo utilizó sus servicios sin mayores problemas. Igual hubo, pero no recuerdo una huelga de los contratados por los taxistas con licencia… Uber ya ha tenido sus experiencias y los conductores consiguieron sus objetivos.

    Reconozco que nunca he sido un gran usuario del taxi por diversas razones y siempre he evitado utilizar sus servicios. Aún así he tenido experiencias negativas para llenar unos cuantos folios, como muchas otras personas.

    Por la contra soy usuario de Uber desde que se instaló en España. Esas experiencias aún están por venir. Bueno, he tenido una mala. Un conductor no pudo recogerme en Madrid porque yo estaba al lado de unos taxistas. Tenía miedo. Era el famoso conductor de Uber al que los taxistas le dieron una paliza en el aeropuerto. Después de que la noticia saliera en la prensa se le personaron en casa a modo de, “sabemos donde vives y donde está tu familia”… Esta es la gente a le que defienden los jueces. Y el modelo corporativista que dificulta nuestra salida de la crisis y la generación de oportunidades laborales.

    Como te decía mi experiencia en Uber es completamente diferente, no solo como cliente sino en lo que los conductores me cuentan. He utilizado Uber en España, en UK, en Rusia… Estos días lo he hecho mucho en US, casi a diario. No ha habido un solo viaje en el que no le preguntara a los conductores que tal les iba con ello. Aún estoy por obtener una respuesta negativa.

    Y es que lo que señalas como condicionantes que pone Uber, la verdad es que son bastante moderados o mínimos. ¿Cómo no van a exigir un dress code ? Es mínimo y de sentido común. Pero con estas condiciones son capaces de ingresar dinero suficiente para que les resulte rentable y satisfactorio.

    Por cierto que no es que Uber se reserve la modificación del precio de los viajes de forma arbitraria, sino que el precio varía según la demanda. En momentos punta puede elevarse mucho. Un día en Londres yo tuve que buscar alternativas porque el precio se me hizo inalcanzable. Es el resultado de una demanda infinitamente superior a la oferta en un momento concreto. Una bendición para los conductores que están protegidos en otras cuestiones como la cancelación de sus viajes, algo que al modelo tradicional le resulta imposible de ofrecer.

    Pero más allá de estas cuestiones y de otras desventajas y peros, que los tiene, todas las personas señalan dos factores fundamentales para trabajar con Uber y que mencionas: trabajo cuando quiero y me pagan puntualmente.

    Esto son valores clave para cualquier trabajador en el mundo pero en el mercado laboral español es una ciencia ficción en la que ese trabajador (o trabajadora, el tema mujer y Uber, merecería un capítulo aparte) querría vivir permanentemente.

    Así que es momento de pedir de una vez por todas que se levante esta prohibición y nos dejen entrar en este nuevo modelo. No solo por una cuestión básica de libertad de mercado y derechos de los clientes. También por lo que Uber puede aportar en la lucha contra el desempleo y la desigualdad social, el primer problema de España según los ciudadanos.

    Si, no va a solucionarlo, claro que no. Pero puede significar una importante salida laboral para muchísimas personas que hoy no tienen ingresos, pero tienen coche. Más de la mitad de las personas en desempleo no tiene prestación. Dos millones de ellas son paradas de larga duración muy alejadas del empleo. Eso que llamamos de baja ocupabilidad. No tengo el dato, pero apuesto a que la inmensa mayoría podría disponer de un coche con el que completar los ingresos de un salario social o con el que, directamente, buscarse la vida. Y hacerlo cuando quiera /pueda.

    Y cuando esto suceda, podremos definir de qué tipo de trabajador estamos hablando, si por cuenta ajena, por cuenta propia o de una nueva relación. Incluso podremos hablar de la representación sindical de estas personas que en el modelo actual es profundamente deficitario.

    La verdad es que diría más cosas pero no es correcto hacerlo en un apartado de comentarios. Disculpa la extensión y, nuevamente, gracias por el artículo. Como otras veces eres de los primeros que señalas tan acertadamente una necesidad urgente de nuestro mercado laboral.

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  2. Fabián, hemos debatido sobre esto muchas veces, y lo seguiremos haciendo y como siempre estamos de acuerdo en algunas cosas y en otras no.

    En primer lugar, en mi opinión, el B2C no es economía colaborativa, ahora esta etiqueta se le pone a cualquier empresa tecnológica, pero la B2C son empresas de servicios de toda la vida. UBER es un empresa de transporte con una App muy molona pero no se distingue de nada Vitrasa, bueno sí que Uber contrata a autónomos, un contrato de prestación de serviciós y VITRASA no. ¿Por lo tanto, porque no se puede aplicar la normativa vigente a UBER? ellos contratan a conductores como Zeres o 504 a un perito para que nos haga un informe.
    Creo que en muchas ocasiones se mitifica internet y la tecnología, pero esta no deja de ser una mera herramienta más, o ¿acaso cambia la legislación aplicable si escribo mis demandas con una máquina de escribir o un ordenador, o le pago minutas distintas a un procurador si entrega la demanda con un sello en el juzgado o por LexNet?

    Nuestra legislación debe adaptarse a los nuevos tiempos, sí eso es obvio, pero debe adaptarse más la sociedad, una sociedad que demanda a cualquier empresa que hace las cosas de forma distinta, uber, bla bla car, que la legislación. Esto lo llevamos viviendo años con la industria de la cultura, que no han sabido adaptarse a los nuevos tiempos, hasta que llegó spotify o netflix.

    Nuestro problema es que en España legislamos contra todo lo que no sea lo clásico y convencional, para que no le coma el pastel a los grandes lobbys, atacamos el crowfunding, porque atacaba a los bancos, a uber por los taxistas…. Nos volvemos locos por que en twitter se cuenten chistes negros, pero llevamos toda la vida contándolos en el bar de abajo.

    La revolución tiene que ser más de mentalidad que de legalidad, casi todo lo que hacemos y lo que se hará ya esta regulado, solo necesita unos retoques, pero no hace falta ninguna revolución jurídica, para regular uber, bla bla car ni blockchain….

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