Comentarios a la Sentencia del Tribunal Constitucional del 3 de marzo de 2016 sobre el control empresarial del empleado mediante la instalación de cámaras de vigilancia.

En el presente post se mencionan algunas de las conclusiones del Tribunal Constitucional (TC) en su sentencia de 3 de marzo de 2016, en relación con los límites y requisitos que debe cumplir el empresario para la validez del uso de cámaras de video vigilancia en la empresa para el control de sus empleados.

 

 

La sentencia es especialmente relevante ya que, tal y como se hace constar en los dos votos particulares que contiene, el TC modifica el criterio sostenido en pronunciamientos anteriores, en lo que puede entenderse como una flexibilización del mismo.

 

El TC comienza recordando que la imagen se considera un dato de carácter personal, en virtud del artículo 3 de la Ley Orgánica de Protección de Datos (LOPD). Según la definición constitucional del derecho fundamental de protección de datos personales, el consentimiento del afectado se convierte en elemento definidor salvo que exista habilitación legal para que los datos puedan ser tratados sin dicho consentimiento.

 

En este sentido el artículo 6 de la LOPD prevé una serie de supuestos en los que resulta posible tratar y ceder datos sin el consentimiento del afectado, entre los que se encuentra el siguiente: “cuando se refieran a las partes de un contrato o precontrato de una relación negocial, laboral o administrativa y sean necesarios para su mantenimiento o cumplimiento”.

 

De esta forma el TC establece que, en el ámbito laboral, el consentimiento del trabajador pasaría a un segundo plano, pues se entiende implícito en la relación laboral siempre que el tratamiento de datos de carácter personal sea necesario para el mantenimiento y el cumplimiento del contrato firmado por las partes.

 

Afirma el TC que un tratamiento de datos dirigido al control de la relación laboral debe entenderse amparado por esta excepción, pues está dirigida al cumplimiento de la misma. Por el contrario, el consentimiento de los trabajadores afectados sí sería necesario cuando los datos vayan a utilizarse para fines distintos al cumplimiento del contrato.

 

Continúa razonando el TC que, aunque no sea necesario el consentimiento del interesado, el deber de información persiste y forma parte del contenido esencial del derecho a la protección de datos. El deber de informar sobre el uso y destino de los datos personales está íntimamente ligado con el consentimiento para el tratamiento de los datos, pues si no se conoce su finalidad y destinatarios difícilmente podrá prestarse el consentimiento.

 

Entiende el TC que el incumplimiento del deber de requerir el consentimiento del afectado para el tratamiento de datos o del deber de informar sólo supondrá una vulneración del derecho fundamental a la protección de datos tras una ponderación de la proporcionalidad de la medida adoptada.

 

El Constitucional ampara el despido de la trabajadora por transgredir la buena fe contractual al comprobar la empresa mediante una grabación que se había apropiado de dinero de la caja registradora, alegando que la colocación de las cámaras no vulnera el derecho fundamental a la intimidad y a la propia imagen. Por lo que de esta manera las empresas pueden instalar cámaras para controlar la actividad de sus empleados siempre y cuando el objetivo sea vigilar que cumplen con sus obligaciones laborales.

 

La sentencia admite como prueba lícita de tales irregularidades las grabaciones de una cámara de vigilancia instalada ante la existencia de sospechas previas, y ello pese a que no se informó expresamente a la trabajadora ni al comité de empresa de la instalación ni finalidad del sistema de videovigilancia. Tampoco se solicitó su consentimiento.

 

Además, entiende que, en todo caso, la medida era necesaria, idónea y proporcionada ya que servía adecuadamente al propósito de confirmar y acreditar las sospechas de las irregularidades cometidas, limitándose la grabación, de carácter temporal, a la zona de la caja registradora.

 

Como comenté al inicio de este post, esta sentencia ha recibido el voto particular de dos magistrados discrepantes que consideran que su consecuencia puede ser la aceptación de que el empresario coloque video cámaras ante “cualquier sospecha”, lo que supone un drástico giro en la doctrina proteccionista mantenida hasta el momento por el TC.

 

Entienden que el despido de la empleada debería haberse considerado nulo, ya que la instalación de las cámaras se llevó a cabo sin informar a la misma de su finalidad, vulnerando así el derecho fundamental a la propia imagen.

 

En su opinión, la sentencia modifica la doctrina mantenida hasta ahora, lo que cobra una enorme relevancia en la actualidad dados los medios técnicos existentes. Añaden que dicha sentencia confunde “la legitimidad del fin” con “la constitucionalidad del acto en sí”.

 

Como conclusión, en palabras del TC “el empresario no necesita el consentimiento expreso del trabajador para el tratamiento de las imágenes que han sido obtenidas a través de las cámaras instaladas en la empresa con la finalidad de seguridad o control laboral, ya que se trata de una medida dirigida a controlar el cumplimiento de la relación laboral y es conforme con el artículo 20.3 del Estatuto de los Trabajadores.”

 

Lo anterior tendrá sin duda un gran impacto en una materia tan sensible como es el nivel de consentimiento que debe obtener el empresario para el control de la actividad de sus empleados a través de medios técnicos como pueden ser las cámaras de video vigilancia.

 

Ahora, a mi parecer de forma errónea y con una doctrina que tarde o temprano se modificará para volver a la anterior, el Tribunal señala que esa comunicación adicional no es precisa, y que por tanto con los carteles enunciadores es suficiente siempre que la actuación empresarial supere los filtros generales de constitucionalidad de la medida  (proporcionalidad, fin legitimo e inexistencia de alternativas).

 

A continuación se adjunta el enlace a la Sentencia del Tribunal Constitucional de 3 de marzo de 2016

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