Colaboración eficaz en el ámbito laboral.

En el ámbito laboral, el tiempo que dedicamos en cada jornada de trabajo a interrelacionarnos con los demás puede resultar importantísimo. La interacción con miembros de nuestra unidad o grupo de trabajo, con jefes y colaboradores, con clientes y proveedores puede llevarnos a negociar intereses o resolver conflictos, a dirigir o guiar y a fomentar el espíritu de equipo.

La base de cualquier relación es la comunicación. La comunicación establece conexiones y las conexiones forjan relaciones. Es fundamental disponer de una capacidad de comunicación eficaz en el trabajo. Unas palabras equivocadas, unos gestos imprudentes o unos conceptos mal interpretados pueden generar situaciones no deseadas. Para mejorar nuestras relaciones con los demás debemos desarrollar técnicas eficaces como:

  • Exteriorización: transmitir con claridad al otro lo que pensamos, sentimos y queremos.
  • Asertividad: defender nuestras opiniones, ideas y necesidades al mismo tiempo que respetamos a los demás.
  • Atención dinámica: escuchar de verdad lo que dicen los demás.
  • Crítica: compartir, de forma constructiva, nuestras ideas y sentimientos sobre las ideas y los actos de otra persona.
  • Comunicación de equipo: comunicarnos en una situación de grupo.

Las dos habilidades fundamentales que conducen al conocimiento experto de las relaciones interpersonales son, por una parte, la habilidad para analizar una relación y ejercitarla de forma productiva y, por otra, la habilidad de comunicarnos en los niveles adecuados para producir un intercambio eficaz de información.

En ese sentido, debemos reconocer las emociones y sentimientos de los demás y reaccionar convenientemente ante los mismos, así como emplear las emociones para resolver las situaciones de forma productiva y utilizarlas para ayudar a los demás a ayudarse a sí mismos. Nuestra capacidad para lograrlo reforzará nuestra posición en la organización: además de conseguir hacer más cosas por contar con el consenso y la colaboración de las demás personas, el resto nos considerará un miembro indispensable para tener en su grupo.

En suma, debemos ayudar a los demás a controlar sus emociones, a comunicarse con eficacia, a solucionar sus problemas, a resolver sus conflictos y a sentirse motivados. Nuestra capacidad para ayudar a los demás, junto con nuestro trato acertado en las relaciones interpersonales y nuestra propia inteligencia emocional, pueden ayudarnos a crear una organización emocionalmente inteligente.

Diferentes generaciones conviven hoy en día en las empresas, así que gestionar su trabajo y lograr alinearlos a los objetivos de negocio de la organización se ha convertido en todo un desafío para los mandos directivos.

Cuando se habla de las claves del éxito o el liderazgo en las grandes o pequeñas organizaciones y hasta en las metas personales, parece que se escuchan los mismos principios: metas, estrategia, objetivo, trabajo en equipo, solo por mencionar algunos. Sin embargo, no todos logran el éxito esperado ante la diversidad de generaciones interactuando en la compañía.

Ángel Dapena, senior partner de PwC, comparte algunos secretos de cómo llevar estos conceptos a convertirse en éxito real en el actual contexto de las empresas:
colaboración

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