El contrato único de trabajo

En los últimos días estoy asistiendo a un debate entre partidos políticos de si debiera de existir un único contrato de trabajo de carácter indefinido.

Y mi pregunta es la siguiente: ¿solucionaría esta modalidad contractual la preocupante precariedad laboral existente en nuestro mercado de trabajo?.

Para poder responder a esta pregunta que me planteo, es necesario estudiar de manera exhaustiva las relaciones laborales en nuestro país.

En estos momentos nos encontramos con el siguiente panorama:

1.- Según los datos del Ministerio de Empleo, el porcentaje de contratos registrados durante el primer trimestre del año 2015, es el siguiente: el 90,48% de los contratos son temporales, y el 9,52% son contratos indefinidos.

2.- Aumentaron un 43% las contrataciones temporales para empleos con una duración de menos de 7 días.

3.- Aumentaron un 34% las contrataciones temporales a tiempo parcial.

4.- Los contratos temporales por obra o servicio determinado suponen cuatro de cada diez contratos temporales.

5.- Se está intentando a través de la estrategia de emprendimiento y empleo joven, la contratación indefinida de jóvenes menores de 30 años y de momento no se están viendo los resultados deseados por el Gobierno.

Por lo que se puede apreciar ninguna medida ha sido capaz de dar respuesta al problema del desempleo y de la precariedad laboral.

Lo que no puede ser es que por ejemplo los trabajadores entrantes en el mercado de trabajo pasen una media de 40 meses en empleos temporales, con un promedio de 7 contratos temporales, y en torno a 20 meses de desempleo, antes de obtener un contrato indefinido.

Tampoco puede ser que sectores que empiezan ahora a repuntar como son el naval y la construcción, los contratos que se han registrado en las oficinas de empleo no se encuentren en consonancia con las horas de trabajo que tienen en previsión. Por lo que se vuelve otra vez a la picaresca de las horas extras y las veladas.

El contrato único de trabajo se propone para reducir esta excesiva rotación contractual que sufren la mayoría de los trabajadores en nuestro país, así como para la intensa destrucción de empleo temporal en periodos de recesión. En el caso de una supuesta rescisión de este contrato de trabajo se habla de una indemnización creciente con la antigüedad del trabajador.

A mi me parece interesante esta modalidad contractual. Es más yo suprimiría la contratación temporal en las empresas. Ahora bien, para una eventual contratación temporal, como puede ser cubrir una interinidad, o para periodos punta de producción, o incluso para el desarrollo de una determinada obra que tuviese fecha de inicio y de fin haría uso de las empresas de trabajo temporal, pero con limitaciones y restricciones del tipo de que un mismo trabajador no pueda estar más de 18 meses contratado temporalmente.

También abogo por fomentar la modalidad del contrato a tiempo parcial porque para mi no supone de por si un síntoma de precarización del mercado de trabajo. Bien al contrario, los países más dinámicos mantienen tasas relativamente más altas que España en este tipo de empleos. El problema que sucede es que en España se hace un mal uso de esta modalidad contractual, sobre todo en sectores como la hostelería o servicios.

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